El SiiD (Sistema Integral para la Investigación Documental) es un Sistema de cómputo desarrollado por DAComp. Ha sido desarrollado de acuerdo a las normas y estándares de calidad de DAComp. Nuestro sistema ayuda con un aspecto muy básico de la investigación y acompaña al investigador en gran parte del proceso.

Cuando alguien se enfrenta a un problema de conocimiento sea este nuevo o ya añejo, tiene la necesidad de identificar qué se ha escrito al respecto, ya sea para iniciarse en ese campo o para actualizarse. Un investigador entonces realiza una búsqueda de información, la herramienta más usada hoy en día es Internet -aunque siguen utilizándose las bibliotecas y microfilmaciones, por medio de búsquedas de fuentes directas (primarias) o indirectas (secundarias).

De acuerdo con Hernández Sampieri (2007), las fuentes secundarias (conocidas como bases de datos) son índices de información clasificada que conducen a las fuentes primarias , las fuentes primarias son los libros, capítulos de libros y –prioritariamente- artículos de revistas especializadas y memorias de congresos, donde se recopilan las ponencias de los conferencistas. (también existen las fuentes terciarias que son listados de bases de datos).

En este proceso el investigador puede hacerse de un conjunto muy grande de fuentes primarias (por ejemplo en algunas universidades tienen como requisito para una tesis de doctorado que el investigador tenga un catálogo depurado de por lo menos 1000 fuentes primarias, por lo cual el investigador tendrá que consultar, en el mejor de los casos más de 1500 fuentes para hacer su tesis de doctorado).

En este paso del proceso de investigación, el sistema ayuda al investigador a gestionar las fichas de referencia, donde se guardan los datos de las fuentes primarias.

A partir de las fuentes primarias el investigador realiza fichas de trabajo, empezando por las fichas de cita textual y las de paráfrasis (las cuales incluyen las traducciones desde otro idioma y el decir “con sus propias palabras” lo que ya ha escrito otro autor. En muy pocos casos el investigador realizará menos de 10 fichas de trabajo (cita textual) de cada una de estas fuentes, por lo que se podría esperar que tuviera que organizar mucho más de 10,000 pedazos de cartón, sino se utiliza una herramenta computacional. Y solo estamos hablando de las fichas de cita textual, hay que considerar que a partir de las fichas de trabajo de cita textual se pueden construir otras, digamos más sofisticadas, como fichas de confrontación, de resumen, de síntesis.

Existen también fichas de trabajo que provienen de la observación en el campo o de la experimentación en un laboratorio. (El campo de acción puede ser la cama de un hospital, sus pacientes, un río, un aula de estudiantes, el hábitat de los gorilas en la jungla, un hormiguero, un estadio de futbol, etc; dependiendo de lo que el investigador esté investigando, por ejemplo para estos mismos ejemplos anteriores: la evolución de una enfermedad, la reacción del paciente ante un medicamento, los contaminantes presentes en el cauce del río, el comportamiento de los estudiantes ante algún estímulo, la vida de comunidad de los gorilas, las hormigas y los aficionados al futbol).

También hay fichas de ideas del investigador, de frases célebres y de definiciones.

Con todo este conjunto de fichas, digamos por lo menos unas 20,000 el investigador construirá nuevo conocimiento. El Sistema de Fichas electrónicas ayuda a clasificar las fichas y a analizar la información contenida en ellas para identificar redundancias, inconsistencias, huecos en la investigación, etc.

Manualmente el investigador utiliza fichas de papel (de tamaño media carta) y las esparce en una superficie amplia, como un escritorio, una cama, la pared o el piso y muchas veces le da vueltas y vueltas a esas fichas.

De manera electrónica, se puede uno imaginar que el investigador tiene muchas posibilidades que superan las barreras de lo físico, como poner la misma ficha en varias superficies al mismo tiempo, sin tener que duplicarla, tener la posibilidad de guardar los acomodos que le gusten, como si le tomara una fotografía a esas superficies en diferentes momentos, etc.

En el último paso del proceso de investigación el sistema le ayuda al investigador a realizar productos de investigación, como artículos de revistas, ponencias para congresos, capítulos de libros, informes de experimentos, etc. Lo que hace el investigador es utilizar un tipo de catalogación que llamamos estructura de documento, entonces decide si unas fichas le pueden servir para la introducción, unas más para los antecedentes, otras para el capítulo fulano, perengano, … y el sistema produce un archivo de procesador de texto con la estructura del documento, el contenido de la ficha, su referencia a pie de página y el apartado de bibliografía.

Estos productos de investigación se convierten en fuentes primarias que pueden utilizarse para nuevas investigaciones, esto después de publicarse; antes de la publicación los investigadores suelen ser muy celosos de la información que producen, ya que esta constituye su producto de trabajo. El sistema también ayuda al investigador en la protección de éste conocimiento de su autoría.

Además de estos aspectos el sistema permite tener uno o varios proyectos de investigación y que en estos participen uno o varios investigadores, pudiendo ser estos de un “cuerpo académico” (grupo o equipo de investigación) o de una red de investigación.

El sistema maneja la terminología de la SEP y PROMEP para este asunto de los cuerpos académicos y les permite a los investigadores trabajar colaborativamente, por medio del compartir fichas de trabajo.

Referencias

Hernández Sampieri, Roberto, Carlos Fernández Collado, and Pilar Baptista Lucio. Metodología de la investigación. México [etc.]: McGraw-Hill, 2007.